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¿Qué hace un agente de IA cuando no sabe la respuesta?

Un agente bien montado dice que no lo sabe y pasa la conversación a una persona. Uno mal montado improvisa, o —lo que casi nadie revisa— niega el servicio sin haberlo consultado. Las dos cosas dejan al cliente con información falsa; la segunda pasa desapercibida.

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No es una sola situación, son tres

«No sabe la respuesta» junta tres casos que se resuelven distinto, y confundirlos es de donde salen los peores errores.

El primero: la información existe en el negocio pero no está cargada. El agente no puede saberla, y lo correcto es decirlo y derivar. El segundo: la información no existe todavía —una promoción que no se definió, un servicio que no se presta—. Ahí sí corresponde una negación, porque el agente sabe que no existe. El tercero, el más delicado: el agente tiene una fuente que puede consultar, y no la consulta.

Derivar no es fracasar

Hay una tentación de medir un agente por cuántas conversaciones cierra solo. Es la métrica equivocada, porque el modo de subirla es que responda igual cuando no debería.

Un agente que deriva una parte de las conversaciones con el caso ya resumido —qué necesita el cliente, qué se le respondió, qué falta— le ahorra más trabajo al equipo que uno que cierra casi todas y contesta mal en buena parte de ellas. El primero entrega trabajo hecho; el segundo entrega trabajo por deshacer, más una conversación que hay que recuperar.

El error que nadie revisa: negar sin consultar

Este lo aprendimos revisando conversaciones reales, y cambió cómo verificamos los agentes.

Cuando uno audita respuestas, busca datos: un precio raro, una fecha imposible, un número que no cuadra. Una respuesta como «no, ese servicio no lo manejamos» no tiene nada que chequear, así que pasa el filtro y se lee como prudencia. Pero si el agente tenía cómo verificarlo y no lo hizo, acaba de afirmar algo falso con toda seguridad.

Para el cliente el daño es el mismo que el de un dato inventado, con un agravante: no tiene motivo para dudar. Un precio raro invita a preguntar de nuevo; un «no tenemos eso» cierra la conversación.

La conclusión práctica es que una verificación que solo mira las respuestas con números no está mirando la mitad del problema. Las negaciones también hay que auditarlas.

Qué se define para que esto funcione

Buena parte de esto no es una opción que se marca: se define al montar el agente, y depende del rubro. En salud las reglas son duras —no diagnostica, no receta, no interpreta exámenes— y en un bufete también: no da conceptos jurídicos.

Lo que cada negocio define es dónde está su propio límite y qué pasa después.

  • Qué temas nunca se responden, aunque el agente parezca poder.
  • A quién se deriva cada tipo de caso, y con qué datos ya recogidos.
  • Qué se dice mientras tanto, para que el cliente no quede en el aire.
  • Qué situaciones cortan el flujo normal, como una urgencia.

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Preguntas frecuentes

¿Y si prefiere inventar antes que decir que no sabe?

Es el riesgo real y por eso el agente responde sobre el material cargado y no sobre conocimiento general. Cuando la respuesta no está en ese material, corresponde decirlo y derivar. Lo que se revisa después son las conversaciones reales, que quedan registradas.

¿A quién le llega la conversación cuando deriva?

Al equipo del negocio, por el portal de Vyrkon, con el caso ya resumido: qué preguntó el cliente, qué se le respondió y qué quedó pendiente. La persona que la retoma no empieza de cero ni pide de nuevo los datos.

¿Qué porcentaje de conversaciones deriva?

Depende de cuánto conocimiento tenga cargado y de qué tan variadas sean las consultas del rubro, así que cualquier cifra general sería inventada. Lo que sí se puede ver es el número propio: el portal registra cuántas conversaciones se cerraron y cuántas pasaron a una persona.

¿Aprende de lo que no supo responder?

No solo, y es deliberado: un agente que se reescribe con lo que pasó ayer es un agente que nadie puede auditar. Lo que se hace es leer las conversaciones donde derivó y agregar ese conocimiento a mano, que además deja registro de qué cambió y cuándo.

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