¿Cuántas conversaciones al mes puede atender un empleado digital?
Depende del cupo del plan: entre 5 mil y 50 mil interacciones al mes, y una interacción es un mensaje del cliente con su respuesta. El tope no es de capacidad sino de contrato: al llegar, se pueden comprar interacciones adicionales o pasar al plan siguiente.
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La cuenta se hace en interacciones, no en conversaciones
La pregunta llega en conversaciones, pero el cupo de Vyrkon se mide en interacciones, y conviene entender la diferencia antes de mirar cualquier plan. Una interacción es un mensaje del cliente más la respuesta del empleado digital. Una conversación es el hilo completo: un saludo, tres preguntas y una despedida pueden ser cinco interacciones.
Se cuenta así porque las conversaciones no se parecen entre sí. Hay quien pregunta el horario y se despide, y hay quien cotiza, compara, pide fotos y agenda en el mismo hilo. Cobrar por conversación obliga a suponer un largo promedio, y ese promedio siempre le queda mal a alguien: castiga al negocio de consultas cortas y subsidia al de consultas largas. La interacción mide lo que de verdad se atendió.
Los cupos, plan por plan
Los planes se diferencian en dos cosas que se mueven juntas: cuántos empleados digitales puedes tener a la vez y cuántas interacciones incluye el mes. Los precios y el detalle completo de cada plan viven en la sección de planes; lo que responde esta pregunta son los cupos.
El cupo es del plan, no de cada empleado: todos los empleados digitales de la cuenta gastan de la misma bolsa. Si la recepcionista se lleva casi todo el tráfico y el vendedor atiende pocos casos, no se pierde nada — el cupo lo usa el que lo necesita, en la proporción que cada mes tenga.
- El plan de entrada: 1 empleado digital y 5 mil interacciones al mes.
- El plan intermedio: 3 empleados digitales y 15 mil interacciones al mes.
- El plan grande: 10 empleados digitales y 50 mil interacciones al mes.
Qué pasa al llegar al tope
Lo primero: el empleado digital no se apaga a mitad de una conversación. Dejar a un cliente hablando solo porque se acabó un contador sería peor que no tener agente, y el sistema está montado para que eso no pase.
Cuando el consumo se acerca al cupo hay dos salidas. La primera es comprar un paquete de interacciones adicionales sin cambiar de plan: sirve para un pico puntual — una campaña, una temporada alta, un lanzamiento — que no justifica pagar el plan siguiente todos los meses. La segunda es subir de plan, que conviene cuando llegar al tope deja de ser la excepción y se vuelve la regla.
El consumo no es una caja negra: el portal tiene una pantalla que muestra cuántas interacciones van del mes. La decisión entre paquete y cambio de plan se toma mirando ese número propio, no adivinando.
¿A cuántas conversaciones equivale el cupo?
La respuesta honesta es que depende de cuánto hable tu cliente, y un promedio general publicado sin medición sería un número inventado. Un «¿tienen domicilio?» con su respuesta es una interacción. Una persona que cotiza un tratamiento, pregunta formas de pago y agenda la cita puede gastar diez o quince en un solo hilo.
Lo que sí se puede hacer es medir el caso propio. Cada conversación queda registrada en el portal de Vyrkon con sus mensajes, así que a las pocas semanas de uso el negocio sabe cuánto gasta su conversación típica — la suya, no la de un promedio ajeno — y puede confirmar o corregir el plan con ese dato.
Para dimensionar antes de empezar, la cuenta útil va al revés: mira cuántos chats atiende hoy el negocio en un mes, sumando todos los canales, y multiplica por el largo que suelen tener. Si el resultado queda lejos del cupo del plan que estás mirando, hay espacio de sobra; si queda cerca, el paquete adicional existe justo para ese borde.
El cupo no es la capacidad de atención
Conviene separar dos cosas que suenan parecido. El cupo dice cuántas interacciones incluye el mes. La capacidad dice cuántas conversaciones puede sostener al mismo tiempo, y ahí la respuesta es otra: todas las que lleguen. Un empleado digital no tiene fila — veinte personas escribiendo a la vez reciben veinte respuestas a la vez, sin que ninguna espere a que se desocupe alguien.
Eso cambia la naturaleza del límite. Con un equipo humano el cuello de botella es la hora pico: los mensajes del mediodía se atienden y los de la noche esperan. Con un empleado digital el único límite es el cupo del mes, que se gasta igual un domingo a medianoche que un martes por la mañana.
Por eso la pregunta del título se responde con el plan y no con la tecnología. La capacidad de atender viene completa en todos los planes; lo que se elige al contratar es cuánto volumen de mensajes incluye el mes.
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Preguntas frecuentes
¿El cupo de interacciones se comparte entre los empleados digitales?
¿Las interacciones que no uso se pasan al mes siguiente?
¿Cómo sé si voy a llegar al tope antes de que pase?
¿Una conversación larga gasta más que una corta?
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